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los Granada Venegas y su palacio
Aquí hubo una mezquita que, como era habitual, se utilizó temporalmente como iglesia después de la conquista hasta que se pudiera construir una auténticamente cristiana en la misma calle, la cual, antes de ser demolida en el siglo XIX por causa de la reforma, le dio su nombre, la Calle Santa Escolástica. El abandonado edificio musulmán fue comprado por un aristócrata que lo demolió para construir su palacio. Su hija y heredera se casó con un descendiente de la legendaria familia morisca de los Granada Venegas, cuya trayectoria, como veréis, es digna de una novela.
Siglos antes de la conquista, un niño de la familia hidalga de los Venegas, señores de la ciudad de Luque, fue cautivado en una batalla y criado en la Corte Nazarí, transformándose en buen aristócrata musulmán y comenzando un linaje cuyo nombre arabizado era Bannigas. Cuando vino la conquista, los miembros de esta familia, que habrán sido principalmente de descendencia oriental, se reconvirtieron a la fe de su ilustre antepasado y tomaron su lugar como caballeros principales de la ciudad, siendo naturalmente exentos de las medidas tomadas contra los auténticos moriscos. El palacio terminó siendo comprado por el Estado español para la instalación, muy a propósito, del Museo de Historia de Granada.